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Las tres piedras y Media

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MensajeTema: Las tres piedras y Media   Lun Abr 21, 2008 10:15 pm

El Centinela de repente desapareció. Octanris le buscó, por el oscuro camino. Tropezó con una rama sobresaliente del suelo y notó un liquido viscoso en su nuca. Incorporó la cabeza y vio un lobo a dos patas, mitad hombre y mitad lobo. Octanris se alejó lentamente, y la extraña criatura, le dio un golpe en la nariz, que no tardó en sangrar. Echó a correr, pero el hombre-lobo le dio un golpe con sus garras que le dejó marca en la espalda. Cuando la bestia se le echó encima, una saeta ardiente salió del bosque, atravesó la pata del hombre-lobo, y este se incorporó, con un insignificante gemido, y echó a la carrera, asta desaparecer. Salió el Centinela del bosque.
- ¡Vamos corre, ya vienen!
y corrieron al campamento. Allí ya estaban los dos elfos y el capitán, junto al otro Centinela, que montaron en los caballos, en medianoche, y galoparon velozmente. De lejos se oyó un aullido, que asustaron a todos. Y vieron por atrás hombres-lobo, que les estaban alcanzando, corriendo a cuatro patas. Entonces uno de los guardianes paró. Describió una raya y un circulo con las manos y recitó unas palabras mágicas en lenguaje arcano. De su mano salió un rayo violeta azulado que atravesó de lleno a un hombre-lobo, pero este sin inmutarse, se tiró sobre él y este, murió, en un intento de salvar a los demás compañeros. Lo único que quedó de el fueron los huesos. La persecución continuo.
- ¿¡Porqué demonios esos monstruos no se mueren?
- El punto crítico de los hombres-lobo es el cráneo y el corazón, que están protegidos por una capa muscular y ósea mucho mayor a la de los seres humanos.

Un Centinela, también paro, recitó un conjuro, y una barrera de magia surgió en el camino. Los lobos de dieron de morros contra esta. Pero estos eran ágiles e inteligentes, y treparon los árboles.

Tras atravesar la barrera, los hombres-lobo pararon, aullaron, y se tumbaron doloridos, desapareciendo por un hechizo de teletransporte.
- ¿Por qué se han ido?
El Gran Duque puso una cara aterrorizada.
- Que los dioses nos ayuden, ya llega ...
[/color]


ESTE ES UN PEQUEÑO FRAGMENTO DEL LIBRO QUE ESTOY ESCRIBIENDO Y NECESITO OPINIONES PARA SEGUIR O NO ESCRIBIENDO. SI QUIEREN ALGÚN FRAGMENTO MÁS, SOLO TIENEN QUE PEDIRMELO.
-Un saludo.
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Lyra Belaqua
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MensajeTema: Re: Las tres piedras y Media   Mar Abr 22, 2008 5:16 pm

esta muy bien , solo que deberias ... Continuar
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I´m exactly where I´m supossed to be now.

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Loawe Dansè
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MensajeTema: Re: Las tres piedras y Media   Mar Abr 22, 2008 6:44 pm

En mi opinión, la historia está muy bien y tienes imaginación. El problema es que tal vez si lo narrases un poquito mejor, ya sabes, pensando lo que pones muy bien y eso, y si no tuviese faltas de ortografía, podría ser una historia muy buena. Y te aconsejo seguir escribiendo, ¿eh? Cuanto más escribas, mejor lo harás. Y, de todas formas, un pequeño cacho como este no basta para juzgar demasiado todo Dancing
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¡Pésame el zapato! ¿Qué?



¡Oh, mi pie! ¡Se ha sobrecargado mi pie! ¡201 gramos! ;___;


La leyenda du Nei
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Huésped
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MensajeTema: h   Mar Abr 22, 2008 9:51 pm

Veréis, soy el mismo que Skalf, solo que me cambie de cuenta por unos problemillas. Aqui les dejo todo lo que tengo escrito, pero es algo parecido a un boceto, no está puesto tal y como quedaría.


Antecedentes

Todo comenzó en la Tierra, cuando todo era gases y lava (Edad Roja). La lava creaba un material muy resistente, que junto a un tipo de piedra de poderes extraños, formaban tres piedras para proteger o destruir el mundo( según las intenciones del portador).
Pues el destino de estas piedras fue estar enterradas bajo un gran volcán. De estas tres piedras, surgieron tres razas. Los hombres, los enanos y los elfos. Pero había una media piedra, cuyo poder era mucho mas intenso que las otras tres, pues esta creó bestias malignas destinadas a destruir a las tres razas de las otras tres piedras. A la entrada al gran volcán se centraba en tres puntos. Cada uno de los tres tenia un gran castillo con una cuidad a continuación. Y esta cuidad, tenia a continuación tres aldeas con dos almenas muy altas, que en numerosas ocasiones, se escondían en las nubes. Cada cuidad era de una raza, pues estas tenían un pacto para ayudarse mutuamente y proteger las tres piedras, que a la vez, hacían una gran cúpula mística que defendía a el gran volcán y a las ciudades. Los enanos, los elfos y los hombres, no sabían de la existencia de la otra media piedra. Aunque solo un hombre, un elfo y un enano gozaban de los conocimientos de la existencia de esa piedra, que eran los elegidos para desterrar a la otra media.









Capitulo I Los hombres.




En una de las aldeas de los hombres se llamada Halsuf. Las otras dos aldeas de los hombres, se llamaban Terminios y Casavilla. El Castillo-ciudadela se titulaba El Reino de Mainker . Yo era pequeño, me llamaba Octanris de ojos marrones y pelo castaño, alto, delgado, de 10 años y mi familia era económica media. Un día, el Sol brillaba sobre un cielo azulado, aparentemente sin nubles, con alguna brisa agradable que me daba en la cara, y pensé en la cima del volcán, en el cual mis ojos miraban atentamente, aunque con dificultad, ya que se distinguía un alto pico escondido entre una ligera niebla. Me levanté, y vi que mi padre se acercaba con un libro. Él era Halfant, de treintaiseis años, metro noventa, ojos castaños, fuerte y tozudo. Me dijo:
-Sientate hijo.- Y yo sin rechistar me tumbé, apoyándome en la fresca hierba, que rebosaba salvajemente por todos los alrededores. Me dijo:
-Hijo, creo que ya es hora de enseñarte a tus antepasados, y probablemente tu futuro.-A continuación, abrió un libro que solo tenia escritos hasta la mitad.
- ¿Sabes quienes son estos?
- No, ¿Porqué lo iba a saber?
- Hijo, estos son antepasados que te dieron la vida, probablemente tendrás dotes mágicos que usarás más adelante. Todas las generaciones han tenido un dote, un don por decirlo de esta manera. Por ejemplo, los Carpentos tienen el poder de hablar con los animales. Otros como los Lectors tienen el dote de mover cosas con la mente. Todos ellos los usaron antes en combate, y tu don, más complicado, pero mucho mas poderoso que todos aquellos. El don de aplastar, de estrangular con la mente, que combinado con la lucha es el poder más letal que nadie puede tener. Éste hombre es tu abuelo, mi padre, que se arriesgó su vida para salvar la mía de las garras de...- y se calló rapidamente tras un suspiro.- Este otro es tu bisabuelo, y todos estos son los abuelos y los abuelos de toda nuestra familia. La tía de mi abuelo, era una poderosa archimaga, que contaba con otro don, el don de la belleza. Ningún hombre se le resistía, y se fue un día y nunca la volvimos a ver. Dijo que se dirigía a un pozo de agua de la inmortalidad, pero no dijo nada más. Cuando tengas tres años más te enseñare a concentrarte en un blanco, y después a estrangularlo, y después el uso de la poderosa espada de metal Arquivinco, una espada con una capacidad para cortar alguien en dos con poco mas del esfuerzo que se realiza para levantar una piedra, exageradamente ligera, con una aleación muy resistente que fabricó Alternon, el pariente más viejo de nuestra familia, encantador de dragones, controlador de el fuego y la llama volcánica.-Ante todo esto, Octanris se quedó sorprendido por la cantidad de palabras que decía, que no entendía.
- La espada fue fabricada con la super-Aleación Arquivinco, llegada desde un meteorito, y fundida en el volcán, donde se guarda un misterioso poder, el poder de tres místicas piedras que solo él llegó a ver, y ese mismo día, el volcán escupió fuego, la Tierra temblaba, como si fuera a soltar las entrañas... Las piedras, toman una fuerte reacción cuando se sienten en peligro, barriendo a todo lo que encuentran con lluvias de meteoritos, temblores y lava, mucha lava, que no la para ni el océano más grande. Pero no nos desviemos del tema, el caso es que eres un poderoso mago luchador, pero que no sabes usar tus dotes, y te voy a enseñar a usarlos.¿Ves este trapo?
- Si padre,- dije extrañado.-A continuación miró fijamente el trapo de lana, movió las manos de derecha a izquierda y dijo unas palabras muy raras. El trapo se empezó a encoger hasta quedar carbonizado , con algunas llamas.
- ¿Y eso del fuego? Pregunté apartándome rápidamente para no quemarme.
- Esto es alta hechicería que no te corresponde hasta dentro de mucho. Me dijo:
- Ahora prueba tú. Repetí ordenadamente los pasos de mi padre con otro trapo, y me quedé mirando impacientemente por ver lo que podía causar. El trapo quedó intacto, como lo habían dejado. Octanris se llevó una decepción.
- ¡Esto es lo que no se puede permitir padre! Quiero aprender ese truco, y lo quiero ya.-Halfant, ante tanto cabreo, le dijo:
- Aprende a usarlo como el bien, sino, te volverás oscuro como tu tioabuelo. –Cerró los ojos y dijo- Dioses, lo que causó ese villano. De repente oímos unos lejanos aullidos, y Halfant tomó rapida reacción, se levantó, y fue corriendo hacia el lugar de los hechos. Allí vimos un grupo de sátiros, eran altos, mitad hombre-cabra y solían portar el escudo con una extraña piedra con un caudillo que la portaba. Sentí miedo, mucho miedo. Mi padre se limitó a decir
- Estate detrás mio- Y sin pensar, me puse bajo un árbol. Se encontraban al otro lado de la cúpula. Halfant, sacó de inmediato su hacha, una hacha de doble filo, aparentemente de cazador, brillante como la luz del Sol. Y se puso la capa de cazador. Su capa era dorada, pues era el pelaje de un oso. Uno de los sátiros se lanzó a por nosotros.
Me asusté, y con una rápida reacción, me tapé la cara, con miedo, y pretando los ojos con fuerza. El Sátiro, en un intento de alcanzar a mi padre, saltó hacia delante. Pero inmediatamente, salió volando hacia el otro lado de la cúpula, a ocho metros, con llamas y rayos.
-¡Corre Octanris!- Y fui hacia la aldea. Corría sin mirar atrás. Pero una raíz sobresaliente del suelo, me hizo tropezar. Ante este momento solo se me ocurrió soltar un chillido. De la caída me incorporé, mirando hacia mi padre, que quedaba cerca, y de ver lo que vi, me quedé horrorizado.
El sátiro quedo petrificado. Era la barrera mágica, que con sus poderes y dotados hechizos, mantenía a los habitantes protegidos de las criaturas del exterior. Yo, me se sentía seguro, tras esa barrera, pero mi padre siempre desenfundaba sus armas, y yo me preguntaba porque. Los sátiros corrieron hasta desaparecer en la densidad de un bosque, muy siniestro, que quedé mirando hasta que mi padre, poco a poco, fue guardando lo que sacó.
<¿Será su reacción?> O es que pasa algo más...- Sin continuar pensando, me dirigí con él, al que le corrían algunas gotas de sudor, hacia el pozo de la aldea. En la aldea Halsuf, los habitantes estaban en continuo movimiento, el pozo estaba lleno de aldeanos, la plaza, llena de burgueses de distintos tipos.
- Padre, ¿Porqué nos atacaron esas bestias?
- Octanris, si alguna vez las vuelves a ver, corre, corre hasta un lugar seguro.
- ¿Porqué, porqué correr cuando está la barrera?
- ¡Hijo, no me cuestiones, la barrera falla últimamente, y no sabemos ni como ni porqué...!- Ante esta contestación, me fui directo a la plaza, sin decir nada más-
- Quedé con Aleario, un nuevo amigo que llegó de Terminios a vivir aquí, hace poco.
Una vez allí, le ví sentado en un banco, al lado de otro pozo. Decían que su familia era conflictiva, pero Octanris decidía ignorar los comentarios absurdos de los demás.
-Aleario, necesito saber donde está Yerania, e de comunicarle algo importante. Antes de que éste respondiera sonó un cuerno, un sonido agudo, y las puertas de la aldea se abrieron. Me quedé algo sorprendido.


Llegó un hombre con dorada coraza, un escudo ovalado y tres caballeros más. Llegaban buscando adolescentes fornidos para ir a la escuela de lucha, para la futura defensa de la cuidad. Yo me volvía a preguntar porque buscaban defensas, teniendo los medios que teníamos. Sam y Friel, los hijos de los Ifructues, salieron con dos maletas, una paloma mensajera, y dos bolsas cuyo contenido se desconocía. Les dieron unos papeles, y dijo el guardia.
-Subir, llegaremos a la ciudad en una noche. Cuando estaban en los caballos, estos soltaron un abrazo y un gesto de despidida a sus padres y amigos. Se fueron voluntarios a la cuidad a aprender la lucha.
Me quedé mirando el paisaje.
Nuestra tierra era hermosa, los campos rebosaban verdes, con hierbas, y malas hierbas, que sobresalían en las grandes praderas con los rebaños, las calzadas, y las granjas, con el río azulado con peces que bajaban de las montañas, en las laderas del volcán. Las granjas crecían libres, sobresalían las hortalizas y algunos vegetales frecuentes. Lo que era muy extraño era que la carencia de edificios en la alta ladera del inactivo volcán, que para mí, era lo más bello de las vistas. Me quedé pensativo, hasta que me levanté y me fui a la ciudad.
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MensajeTema: h   Mar Abr 22, 2008 9:52 pm

Fui a la biblioteca de la cuidad, donde busqué un libro escrito en lenguajes arcanos, en el que de ver la primera página quedé horrorizado. Vi un volcán en erupción y muchas llamas, con misteriosas y horrorizantes bestias, pero a mi siempre me tranquilizaba pensar en la barrera mágica y pensé:
- Tiene que haber algo que falla, nuestro volcán, jamás entro en erupción, menos al comienzo de la Edad Roja.

Pasé de página, y vi un ser altísimo, con orejas picudas, largos dorados cabellos, túnicas de colores claros, con un Gran Árbol a su lado lleno de bloques que sobresalían de él, y portaba una larga espada, en una mano, y en la otra, un gran bastón con curiosos signos. También portaba una dorada armadura con un signo de arco en el centro, con una capa azul que sobresalían de sus hombros. Y volví a pensar:
-¿Qué quiere decir esto? ¿me estoy volviendo loco? Este libro no es real.
Pasé de página y vi a otro curioso ser. Un ser bajito, con mucha barba, armadura de placas, plateada. El arma que portaba era una gigante hacha que sujetaba con dos manos, y bajo sus pies, un sátiro muerto. A su lado un gran castillo de torres redondas que se escondía en la ladera de un volcán. Yo, estaba desesperado, pues yo, carecía de conocimiento de la existencia de esas razas. La única reacción que tomé, fue esconder el libro bajo mi ropa, y marché corriendo, sin ser visto.
Llegué a mi casa, en intenté preguntarle a mi padre:
- ¡Padre, padre, he de preguntarte una cosa, padre!
Y no vi nadie en mi casa, mas que a mi madre. Entonces, se abrió la puerta de una patada, y entró mi padre con una extraña criatura, un esbirro, muerto a sus hombros. Me impulsé hacia atrás al ver a tal ser. Y mi padre me dijo: Aimer, Octanris, marchad con cuidado, han llegado esbirros del otro lado de la cúpula mágica, y no sabemos como. Octanris quedó sorprendido al ver ocurrir los hechos de forma tan rápida. Dejó el esbirro en la pila de madera que había al otro lateral de la casa y cerró la puerta que posteriormente tuve que abrir.
Halfant se dirigió al otro lado del pueblo, donde había un pequeño río navegable, y comenzó a limpiar su hacha. Tenía una sustancia verde, seguramente sangre de esbirro.
Le seguí hasta que llegué a su posición, y de inmediato, le pregunté:
- ¿Qué es eso, padre?
- Sangre de bestia.- El tenía la costumbre de decir bestia a todo lo que no fuera un humano.
- Gracias, pero tengo una pregunta.
Y sacó el libro de su ropa.
- ¿Qué quiere decir esto?¿por qué dice este libro este leguaje que no puedo entender?¿Y esas fotos de esos curiosos seres?
El padre de inmediato, giró la cabeza para ver el libro, y de repente le dijo:
- ¡Hijo, esto no lo puedes leer, pues tu solo tienes quince años, y esto es para los guardianes de la cuidad, y solo ellos pueden conocer lo que porta este libro! Si no entiendes estos escritos, es porque no sabes este tipo de lengua, y te llevarán a la escuela de entrenamiento, donde aprenderás el lenguaje arcano, que es lo que ves a continuación. Y el padre cogió el libro y lo echó al río, mirando a Octanris, con mala cara.
- ¡No quiero que veas mas ese libro, pues de lo que hay allí, puedes volverte loco, incluso puedes llegar a... (y el padre calló frustrado)
Y yo le respondí avergonzado y asustado:
- De acuerdo padre, ¿y cuando iré a la escuela de entrenamiento?
- Cuando tengas dieciséis años, para acabar a los dieciocho.
- Entendido, padre.- Octanris desapareció en el horizonte, con la cabeza mirando al suelo, como reacción a la reciente bronca.




Más tarde, salí a las huertas a coger frutos de nuestros cultivos, pues estos ya estaban maduros. Note un temblor en la tierra, y me caí al suelo, me quedé asustado, y anduve con precaución. Entonces fui al centro de la aldea, aver si alguien me explicaba lo que ocurria y no había nadie. Y vi que del cielo me callo una piedrecilla ligera, que mas adelante, se multiplicarían por miles. No sabía que hacer, pues una especie de nube amarillente me envolvió, y me dejó paralizado. Entonces vi como caían otras tres, que crecían de tamaño. Comencé a asustarme. A este paso, me caería una y me...mataria.
De repente cayó otra de 1 metro de diámetro. ////////Entonces un hombre, salió de una casa, y me hizo un placaje, hasta que yo estaba bajo un techo y el hombre, quedó tumbado allí, intentando levantarse, pero una gran piedra, rodeada de fuego, le calló en la cabeza. Las consecuencias eran terribles, pues el hombre ya no vivía, y le cayeron otras tres en las piernas y la espalada, dejándole sangrando sin piernas, y con un agujero en el centro de su mediano cuerpo. Me puse a llorar, pues no se perdonaría el sacrificio de ese hombre por mi vida. Entonces fue cuando me di cuenta de que el volcán soltaba piedras de fuego.

***************

-Aimer, ¿dónde está Octanris? ¡¡¡Oh no, no le dije lo de las extrañas erupciones!!! Ahora vuelvo cariño
Y este salió corriendo por la puerta.

****************

Todo volvía a estar soleado, y en ese momento, salieron las personas de las casas. Una mujer, seguramente su esposa, estaba llorando sobre el fallecido. Entonces Octanris, vio a su padre Halfant, y corrió hacia él.
- Porque, padre, porque el volcán se comportó de forma tan violenta.
- Luego te lo contare hijo. Ahora hemos de prepararnos para el funeral de este pobre hombre...

Estábamos todo el pueblo, a las afueras de este, donde estaba el cementerio con una pequeña capilla, en la que sobresalían flores, que la diosa Laminala, cuidaba, a la vez del cementerio.
Cuando estuvimos todos reunidos, el sacerdote de Haledinhell, dios de la muerte y la resurrección, comenzó a hablar.
- Habitantes de este mundo, una vez más uno de los nuestros cae bajo la autoridad de Haledinhell. Que este hombre sea bendecido por los Dioses Supremos, y que nos bendigan en vida y muerte.
- La vida de este hombre salvó al elegido, y eso es un honor que todos correriríamos. Ahora, que el alma de este hombre viva eternamente en la cima del cielo, en lo más alto de este mundo.

Cuando concluyó el funeral, Octanris se acercó a la mujer del fallecido.
- Señora, he estado toda la mañana recogiendo estas flores, que son para la tumba de mi salvador.

- Gracias hijo, el estará orgulloso de haber salvado al elegido.


Y la mujer se secó las lagrimas y le abrazó. Octanris sintió el abrazo con fuerza, y este, cuando acabó, le dio las flores y marchó con su padre.
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MensajeTema: h   Mar Abr 22, 2008 9:54 pm

CAPITULO 2 El camino
****** 3 años después ******

- Hijo, vas a ir a una escuela de alta lucha mágica, en el Reino de los Elfos.
- Pero padre, ¿ Qué son los elfos ?
- Lo sabrás pronto hijo mío, ahora as de marchar, con el Gran Duque Elander.
- Pero padre... yo no os volveré a ver
- Si lo aras hijo, cuando tengas 20 años.

Entonces tuve que marchar, con el Gran Duque.
Me parecieron muy extraños estos elfos, pues no eran hombres.
Median dos metros, tenían los ojos almendrados, los cabellos rubios, lisos y refinados y unas orejas picudas de lo mas extraño. Sus armaduras y arcos eran muy elegantes.
El camino era de piedras que ya tenían sus años, y los laterales estaban rodeados de un inmenso bosque, tan denso que era imposible de adentrarse en el. El silencio reinaba en aquel momento, cuando el Gran Duque lo rompió -¿Cómo te llamas?
- Octanris, señor.
- ¿Sabes quien eres?
Octanris le repitió su nombre, pero el misterioso elfo, le aclaró

-Tú eres el elegido por los dioses humano, y los elfos te enseñaremos el arte de la lucha mágica. Si todo va bien, tendrás que ir a una escuela del Fortín de los enanos, de esos barbudos que solo piensan en su cerveza, y que vocalizan debido a su tontera borrachera como los gorrinos.
Ante este gracioso comentario, eché una carcajada.

Estábamos a unos días de la Puerta de El Bosque Dorado. Después de esta puerta, llegaban los centinelas, después de estos, estaba la puerta platina de el Reino de los Elfos.

Éramos un humano, y tres elfos incluido el capitán o Duque.
Pero por delante y por detrás iban dos guerreros extraños, con un traje de color gris y marrón, perfectos para el camuflaje.
Portaban grandes arcos, con cuerdas muy finas y líneas doradas que los enrollaban. Estos tenían las orejas más picudas que los propios guardias.
- ¿Quiénes son ellos?
- Son los Centinelas, oyen todo lo que pasa a varias millas, no duermen, solo vigilan, pues están dotados de grandes poderes, y son los guardianes de Firaslin, la diosa Suprema de los elfos.

Era ya de noche, y acampamos en una pequeña explanada redonda. Los Centinelas siempre estaban vigilando. Antes de irme a la cama, me acerqué a uno de ellos.
- ¿Sabes donde esta el Gran Duque?
El Centinela se agachó, cerrando los ojos muy fuertes y tapándose las orejas, y dijo en un lenguaje:
-Khalanse ve Lashiinin
-Qué quieres decir?
-Que no hables tan alto bestia humana, pues mis oídos son muy finos, y tu lenguaje humano primitivo es muy alto, y no lo aguanto.

Y Octanris pensó
^ Valla con el Centinela, con esta finura no llegaré muy lejos.^
Entonces le dijo en voz baja:
- Perdón, pero busco al Gran Duque, ¿Me puedes facilitar su paradero?
- Está bajo un conjuro de invisibilidad, vigilando.

El Centinela de repente desapareció. Octanris le buscó, por el oscuro camino. Tropezó con una rama sobresaliente del suelo y notó un liquido viscoso en su nuca. Incorporó la cabeza y vio un lobo a dos patas, mitad hombre y mitad lobo. Octanris se alejó lentamente, y la extraña criatura, le dio un golpe en la nariz, que no tardó en sangrar. Echó a correr, pero el hombre-lobo le dio un golpe con sus garras que le dejó marca en la espalda. Cuando la bestia se le echó encima, una saeta ardiente salió del bosque, atravesó la pata del hombre-lobo, y este se incorporó, con un insignificante gemido, y echó a la carrera, asta desaparecer. Salió el Centinela del bosque.
- ¡Vamos corre, ya vienen!
y corrieron al campamento. Allí ya estaban los dos elfos y el capitán, junto al otro Centinela, que montaron en los caballos, en medianoche, y galoparon velozmente. De lejos se oyó un aullido, que asustaron a todos. Y vieron por atrás hombres-lobo, que les estaban alcanzando, corriendo a cuatro patas. Entonces uno de los guardianes paró. Describió una raya y un circulo con las manos y recitó unas palabras mágicas en lenguaje arcano. De su mano salió un rayo violeta azulado que atravesó de lleno a un hombre-lobo, pero este sin inmutarse, se tiró sobre él y este, murió, en un intento de salvar a los demás compañeros. Lo único que quedó de el fueron los huesos. La persecución continuo.
- ¿¡Porqué demonios esos monstruos no se mueren?
- El punto crítico de los hombres-lobo es el cráneo y el corazón, que están protegidos por una capa muscular y ósea mucho mayor a la de los seres humanos.

Un Centinela, también paro, recitó un conjuro, y una barrera de magia surgió en el camino. Los lobos de dieron de morros contra esta. Pero estos eran ágiles e inteligentes, y treparon los árboles.

Tras atravesar la barrera, los hombres-lobo pararon, aullaron, y se tumbaron doloridos, desapareciendo por un hechizo de teletransporte.
- ¿Por qué se han ido?
El Gran Duque puso una cara aterrorizada.
- Que los dioses nos ayuden, ya llega el Juicio.
- ¿Qué es eso del Juicio?
- El Juicio es cuando algo dentro del volcán, hace que se comporte de manera violenta, y algo en la barrera mágica, la hace romperse. Los conocedores del misterio del volcán, han de ir allí a romper lo que le impulsa a llegar el Juicio. Y tu eres uno de ellos.

Octanris se quedó perplejo.
- ¿Y si llega el juicio?
- Pues diles adiós a todos los que conoces. Horribles demonios aparecerán de la ladera del volcán, este escupirá magma y rocas de fuego, los ríos se desbordarán, y lo peor de todo, la barrera se disolverá.
- Y las bestias entraran...- acabo Octanris.
- Exacto. Y no me interrumpas mocoso.
- Hay que llegar cuanto antes a la ciudad de los Elfos, allí serás entrenado y capacitado para la lucha, y conocerás a la otra conocedora del misterio elfa, y luego a la base enana, donde aprenderás la tecnología y conocerás las runas mágicas, donde también estará el conocedor del misterio enano.

Y concluyó la charla, mientras galopaban.
Estaban a las puertas del Bosque Dorado, y unos guardias-Centinelas les abrieron las puertas. Lo primero que vio Octanris fue un gran paisaje, llano con algunas rocas, lleno de árboles frondosos, rodeado de un bosque con hojas de cierto color dorado, con todo tipo de animales, y cabañas de madera de roble élfico
- Esto es bellísimo- dijo él.
- Este es el Bosque Dorado una de las entradas al Reino de los Elfos. Seguiremos la ruta del río, pues me han informado de que extrañas criaturas rondan por el bosque, y puede resultar peligroso.

Se unieron cuatro Centinelas y dos Caballeros Dorados al grupo. Estos últimos portaban una armadura dorada, seguramente de oro macizo. Con espadas plateadas como el acero, y cascos dorados. Los guardias del Bosque Dorado,
La élite. Montaban en caballos rápidos como la luz del Sol, y nos aportaron algunos para nosostros, ya que el tiempo apremiaba. Octanris no tardó en marearse, así que pararon a la orilla del río, repostaron comida, y siguieron.
-¿Cuando llegamos a los Centinelas en la puerta del Bosque?
-En dos días. Luego iremos a los puertos dorados, e iremos en barco al Gran Árbol de Casandora, el Reino de los Elfos.
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Huésped
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MensajeTema: l   Mar Abr 22, 2008 9:56 pm

Capítulo 2, LOS ELFOS, problemas

Cuando estábamos a punto de partir, me levanté, me estiré y miré al cielo. Del volcán, salían extrañas nubes, nubes negras como la noche.
-¿Negras como la noche? Estamos de día.- Una voz salió de una tienda de campaña y dijo. -Es el Juicio, si las nubes llegan al otro lado del mundo, todo se sumergirá en un horrible caos, donde comenzarán todas las desgracias, y finalmente la destrucción, pero nos es de ventaja que sean muy lentas, y probablemente les quede mucho, pero el tiempo apremia niño, y tenemos que prepararnos, sin duda, las místicas piedras blancas nos intentaran proteger, pero una oscuridad se cierne en el volcán, y es mucho más potente que el poder de estas anteriores. Me imagino que sabrás el don, tu don.
-¿El de estrangular y quemar? Si, ya me lo han enseñado antes.
-Bien, entonces hemos ganado tiempo, ahora galopa.

Se dirigió hacia una esquina, y recogió sus pertenencias, montó en un caballo hermosísimo blanco, y antes de cabalgar, miró el paisaje con el riachuelo que corría alrededor de él, y cabalgó, junto a los demás elfos. Pensé:
-Y pensar que parte de todo esto está en mis manos.- Ahora es cuando le empieza a entrar esa sensación denominada cagerilla( palabra que será modificada por otra mas fina)¿¿??

Cuando estaban a las puertas de la ciudad, a las “supuestas puertas de la cuidad” de la cual Octanris no vio nada, ya que se cernía un bosque en sus narices, el Duque dijo- Abrete árbol.Y un árbol, con vida propia, abrió un hueco entre sus grandes raíces, en el cual yacía una entrada enormemente descuidada, por donde pasaron. Cuando salieron de ella, vieron una puerta mucho mejor, con muros altísimos, torres con grandes balistas y banderas totalmente grandes que colgaban del puente levadizo.
¿Porqué tanta seguridad? Pregunté
Por los hombres lobo, que cada vez que hay luna llena, atacan nuestro hogar, aunque estas defensas apenas sirven,...(Y continuaria)

La narrativa es de pena `pero el argumento no esta mal...¿Que os parece, Sigo o no?
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Satine di Mort
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MensajeTema: Re: Las tres piedras y Media   Dom Mayo 18, 2008 2:12 am

Diós... me he dejado los ojos en la pantalla >_<

Sigue, sigue...

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Yeith Xander
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MensajeTema: Re: Las tres piedras y Media   Jue Jun 05, 2008 12:42 pm

Solo pueden pararles esos misteriosos ataques que les dan a veces, que nos libran de su locura. Ahora, entra, no hay tiempo que perder.
Me quedé mirando los grandes muros, hasta que el puente levadizo se deslizó hasta abajo, del que salía una gran luz que me deslumbró. Pasé por el puente, y lo que se abría a mis ojos, era una gran inmensa ciudad, blanquísima, muy cuidada y natural. Los edificios salían de inmensos árboles, que medían como las viejas torres de los humanos. Al verlo todo me quede sorprendido, ya que había que subir por los árboles por escaleras en forma de caracol, hasta llegar a distintos edificios, pegados al tronco del árbol como setas.
-¿Y ahora qué?-Dije algo sorprendido

Mientras tanto, en las puertas del bosque Dorado

-Orren, ¿Qué son esas manchas diferenciadas al fondo del río?-
-No lo sé, parece que se mueven-
Lathiel se sube a una pequeña atalaya, y observa con vista élfica
-Oh no, son ellos-
-¿Ellos?¿De nuevo atacan los hombres lobo?-Antes de que Lathiel le responda, ya suena el cuerno de alarma, el cuerno de la defensa. Un ruido grave y ondulado sale hacia todas las direcciones del bosque y de la puerta desde el acampanado cuerno que sopla Lathiel. Al fondo se oye
-Vamos, vamos, ya atacan de nuevo...- Orren se dirige a Lathiel algo asustado, mientras ésta comienza a tomar posiciones
-¿Y ahora qué? No lograremos resistir a ellos, son por lo menos veinte...-
-Tienes que ir rápidamente en caballo, hasta las puertas del bosque verde, allí han bajado las defensas notablemente, y tienen que reforzarse y enviarnos refuerzos inmediatamente. Eres nuestra única esperanza, ahora ¡Corre! Evita los caminos, usa la espesura y ahora, Yamtha, amigo mio
Orren baja rápidamente las murallas, y comienza a diferenciar perfectamente a los hombres lobo, que están muy cerca.
-Vamos, abridme las puertas, he de marchar por el camino del río para...¡Abridlas!-Manda Orren mientras un Elfo Centinela comienza a soltar cuerda. El puente levadizo cae en picado, y Orren, sale en su caballo a toda velocidad.
-“Cerrar las puertas”-Distingue de fondo. Las puertas se cierran lentamente, mientras que los hombres lobo ya están a punto de alcanzarles. Se oye un ruido extraño desde una de las atalayas, de la que sale un virote enorme directo al grupo de los hombres lobo. El virote, de pura madera élfica, va en linea recta hacia el hombre lobo más grande. Éste se rompe en mil pedazos, sin inmutar al hombre lobo, al parecer, el cabecilla.
-Están armados y con defensas-Me murmuro, cabalgando por la espesura del bosque, recordando “Yamtha” zumbando en su cabeza, junto a “Evita los caminos, utiliza la espesura del bosque”. Antes de darme cuenta, el caballo se frena en seco.
-¿Cómo?-Miro hacia delante buscando una respuesta a mi pregunta
-¿Qué demonios es eso?-Veo una bola de pelo encogida, que empieza a tomar forma, y van saliendo unas garras. Me bajo del caballo
-Que asco-De mi mano sale un aura violeta, toco la bola y ésta comienza a abrasarse en carne viva. Más tarde, le pego una patada, y cae al río.
-El puente está cerca, y percibo extrañas criaturas por aquí. Vamos corcel élfico-Digo montándome
-Cabalga a la velocidad máxima-Éste, a dos patas,. Relincha y empieza a correr, mientras comienzo a oir unos rugidos procedentes de la zona en la que habia tirado la cosa de pelo.
-Que los dioses me ayuden, ¿Qué es eso?-Digo girándome hacia la zona de los ruidos, asustado.

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Las tres piedras y Media

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